26 de mayo de 2008

...y así llegaste tú...

El destino suele jugarnos malas pasadas. Es lo que tiene.
Pero a veces, decide hacernos un regalo. Y entonces, todos los malos momentos son recompensados.
Apareció en mi vida de repente. Tan de repente que me pilló desprevenida, con la guardia baja y sin las herramientas necesarias para hacerle frente.
Un amigo de un amigo. Una conversación agradable. Muchas risas.
Aficiones en común. Muchas horas en vela. Y… mucho miedo.
Yo ya no sé como se hace esto. Cómo se tontea. Cómo se comporta una cuando le dicen que han amanecido de muy buen humor…y que la culpa es suya.
Qué hacer cuando a lo tonto a lo tonto, te piden el número de teléfono y permiso para llevarte a cenar.
Echo de menos la playa, y con solo decírtelo, me regalas un atardecer. Un atardecer que yo conozco. Un horizonte que me es más que familiar. Entonces, sólo me pregunto la de veces que habremos estado sentados en la misma terraza, espalda con espalda. Sacando fotos a la misma puesta de sol, sin saber que existíamos y…lo que nos estábamos perdiendo.
Sólo somos amigos, apenas nos hemos visto. No sé como va a terminar esto o si va a empezar siquiera, pero por lo pronto, has despertado algo dentro de mí y hace días que aunque fuera llueva, en mi cuarto siempre hace sol. Gracias!

14 de mayo de 2008

25 Cumpleaños ¿Feliz???


Veinticinco años, son muchos años. Y lo digo yo, que para mí, son toda una vida.
En un cuarto de siglo se viven muchas cosas: mejores y perores, más o menos intensas. Uno va cambiando, haciéndose mayor y a veces hasta viejo.
En tantas primaveras, uno se imagina el futuro taaaantas veces…: se pone objetivos, decide, duda, marca su destino, sabe lo que quiere, intenta conseguirlo…
Hoy yo he cruzado ese umbral. Despacito. De puntillas. Con mucho miedo. Sin pisar fuerte, como si no quisiera que nadie se enterara, que nadie me viera. Como si hubiera hecho algo malo…Y en parte, en una gran parte, siento que es así. Que no he hecho todo lo que podía. Que he cometido el mismo error una y otra vez. Que he desperdiciado el tiempo, que vivo en tiempo muerto. Que no se como he llegado hasta aquí y que creo que sé como salir…pero me falta voluntad. Siento que le debo mucho a mucha gente que ha apostado y apuesta por mi. Gente a la creo, he defraudado. Pero lo más duro es sentir que me he defraudado a mi misma.
Con lo que yo era….
Días como hoy, marcan un antes y un después. Pero solo un instante. Ahora pienso que no puedo seguir así. Que tengo que cambiar…que mañana empiezo…pero todo ese brío se esfuma y detrás de él se divisa la autocompasión. Que mal!

10 de mayo de 2008

Odio los viajes de vuelta...

Hace años me encantaban. Me devolvían a lugares queridos, al lado de gente a la que había extrañado, a rutinas que adoraba...
No sabría decir a partir de que momento dejaron de gustarme. Pero me he dado cuenta hoy, volviendo del puente de mayo. El trayecto se me hace largo y pesado y me sobran las horas en las que carcomerme con lo que voy a encontrar a mi llegada: la misma mierda que dejé al irme, está claro.
No podemos escapar de los problemas: nos persiguen (como hicieron algunos durante mi viaje) o simplemente, nos esperan porque saben que, más tarde o más temprano, regresaremos.
En un momento de autoengaño volvía ilusionada, con las pilas cargadas...pero 13 horas de autobus me las han descargado por completo y sólo sé que, por lejos que me vaya, las cosas que he dejado en 'stand by' no van a desaparecer, a resolverse o cambiar. No hay nadie a quien me apetezca ver nada mas llegar. Nadie a quien quiera o pueda abrazar al bajar del bus. Nada que me ilusione hacer, empezar o terminar. Hace tiempo que todo aquí es siempre lo mismo, y si surge alguna novedad, nunca es nada bueno. Hace tiempo que todo lo que toco se estropea o quien me toca, me hace descender algún que otro centimetro en el pozo en el que me encuentro.

Definitivamente, odio los viajes de vuelta. Hay mucha más esperanza en los de ida