
Os vi, de lejos y de espaldas….pero reconocería ese trasero en cualquier rincón del mundo. A ella sólo la adiviné, contoneándose a tu lado, con su mano en tu hombro y esa mirada retadora que gritaba “Es mío. Está bueno, eh?!!” Pensé, que sólo te faltaba la correa…
Os presentí felices; a ti, pensando que era lo mejor de tu vida;a ella, exhibiéndote como quien muestra al mundo un trofeo que le ha constado años de sacrificio y esfuerzo conseguir. Y nada más lejos, porque con un simple guiño de esos ojos verdes, fue suficiente para que cayeras, rendido a sus pies, loco de amor sin remedio…Tonto de ti…
Tonta de mí, que contemplé la escena como un muñeco inerte, incrédula, impotente, como quien sabe que le ha llegado la hora y no puede poner remedio. Perdí, la batalla y la guerra sin haber empezado tan siquiera a luchar…porque no me dejaste.
Te veo sonreír desde tu jaula, disfrutas más cuando te dejan suelto…casi te permites el lujo de tontear cuando ella no está, para sentir que aún estás vivo, aunque sea a su sombra.
Adoro tu sonrisa, esa con la que eres capaz de volverme loca, esa que tantas veces me regalaste para convertirme en tu marioneta, esa…
Me quieres un poquito, lo justo, pero ni siquiera tú sabes como…Me utilizas, pero no quieres hacerme daño. Me buscas, pero a veces te cansas. Me echas de tu vida, pero siempre acabas volviendo.
No puedo recriminarte nada, porque yo, tampoco sé como te quiero.
Volverás, seguro, volverás.
Espero haberme ido entonces, espero no estar, espero que mi sonrisa no te encante y que la tuya no me haga perder la voluntad. Voluntad de acabar, por fin y para siempre, con una historia interminable que duele cada vez que empieza, cada vez que acaba. Con una historia cuyo principio no recuerdo. Con una historia cuyo fin, no viviré.
Os presentí felices; a ti, pensando que era lo mejor de tu vida;a ella, exhibiéndote como quien muestra al mundo un trofeo que le ha constado años de sacrificio y esfuerzo conseguir. Y nada más lejos, porque con un simple guiño de esos ojos verdes, fue suficiente para que cayeras, rendido a sus pies, loco de amor sin remedio…Tonto de ti…
Tonta de mí, que contemplé la escena como un muñeco inerte, incrédula, impotente, como quien sabe que le ha llegado la hora y no puede poner remedio. Perdí, la batalla y la guerra sin haber empezado tan siquiera a luchar…porque no me dejaste.
Te veo sonreír desde tu jaula, disfrutas más cuando te dejan suelto…casi te permites el lujo de tontear cuando ella no está, para sentir que aún estás vivo, aunque sea a su sombra.
Adoro tu sonrisa, esa con la que eres capaz de volverme loca, esa que tantas veces me regalaste para convertirme en tu marioneta, esa…
Me quieres un poquito, lo justo, pero ni siquiera tú sabes como…Me utilizas, pero no quieres hacerme daño. Me buscas, pero a veces te cansas. Me echas de tu vida, pero siempre acabas volviendo.
No puedo recriminarte nada, porque yo, tampoco sé como te quiero.
Volverás, seguro, volverás.
Espero haberme ido entonces, espero no estar, espero que mi sonrisa no te encante y que la tuya no me haga perder la voluntad. Voluntad de acabar, por fin y para siempre, con una historia interminable que duele cada vez que empieza, cada vez que acaba. Con una historia cuyo principio no recuerdo. Con una historia cuyo fin, no viviré.
